Blog literario idiota de Andrés Nortes Martínez-Artero. Literatura y rock en vena. Y alguna cosa más

lunes, 4 de junio de 2012

Cómo organizar un club de lectura


Un grupo de lectura o club de lectura, ¿qué es? ¿Vives cerca de una biblioteca y te has detenido en alguna ocasión delante de un cartel que reclamara tu presencia en él, como los de reclutamiento yanki? ¿Qué se hace en esos clubes o clubs? ¿Se junta la gente para leer? ¿No es eso un poco lento? ¿Se juntan para escribir? ¿Se juntan? ¿Qué? ¿Qué?

Nota: Estas preguntas son una cretinez: en este blog hay veinte seguidores aproximadamente que son buenos lectores y que no necesitan que nadie les diga que en las bibliotecas no se degüellan ovejas vírgenes y quizá algún que otro lector intermitente. Los demás suelen entrar a pescar información seleccionada desde los buscadores y nunca leerán esta entrada.

Un club de lectura es un grupo de gente que se pone de acuerdo para leer. Igual que un club de pesca es un grupo de gente que se junta porque quieren pescar.

Pues bien, para quien no lo sepa, un club de lectura funciona de una manera muy sencilla. Por si a alguien le interesara montar uno en lugar de participar en uno ya consolidado, os digo cómo hacerlo en pocos pasos.

0. Elegid un grupo de lectores. El grupo sale mejor si los lectores tienen algo en común, salvo que lo convoque una institución como puede ser una biblioteca pública, que no es el caso. Tened paciencia: la gente se apuntará más desde la segunda o la tercera reunión.

1. Elegid el primer libro. El que más interés tenga por que se haga el club, que elija un título que pueda gustarle a casi todo el mundo. Es decir, narrativa contemporánea.

2. Elegid lugar y fecha para la primera reunión. Puede ser un sitio público, muy formal, como un aula o una sala de un centro de barrio, o bien algo más lúdico. Como se supone que un club de lectura es algo que la gente hace para divertirse y aparcar el mundo por unos instantes, yo recomiendo el bar. El bar es invencible. Y en el bar, pedid platos y tapas al centro, nada de un cubierto individual que eso fomenta el autismo.

Pongamos un ejemplo… Así pues, tenemos el inicio: X piensa que sería estupendo montar un grupo de lectura, así es que le manda un correo a sus amiguetes Y y Z y les sugiere empezar por el libro A. Pero Z ya se lo ha leído, así es que cambian al libro B. Quedan para dentro de tres semanas –tal día, cual hora- en el bar M a mediodía o por la noche. Y allí que van para tomarse unos pinchos y hablar del libro. X, para que la reunión no se estanque en un “a mí sí que me ha gustado” (que lo dirá Y, que es un entusiasta) vs “a mí no me ha gustado nada” (intervención de Z, que es un cenizo) se prepara un mínimo guión con unos diez aspectos del libro sobre los que le gustaría hablar o que se hablara. Pueden ser cosas como el léxico, los personajes –en conjunto o en general-, las partes del libro, las ideas que el autor trata de transmitir, si ha querido ser irónico en algún fragmento, etc.

Los clubes de lectura tienen muchas variantes, es decir, que se pueden configurar de muchas maneras. ¿Un club más democrático? Desde la segunda reunión se aceptan propuestas y al final de la reunión, antes de irse, se vota el libro siguiente. ¿Un club más aventurero? Cada lector propone, por turnos, una lectura. ¿Un club más ordenado? El jefe del club hace una planificación de todas las lecturas. ¿Un club más popular? Sólo se eligen las lecturas entre libros de narrativa contemporánea en edición de bolsillo. ¿Un club más sesudo? Se aceptan poesía y ensayo.

En mi experiencia personal, debo decir que he participado en tres clubes de lectura con anterioridad, en Murcia primero, en un centro de día, después en Extremadura, más tarde en la Biblioteca regional en Murcia, y actualmente estoy en otro, en mi centro de trabajo. Y de veras que así las cervezas tienen mejor sabor. Y los libros mejor color.




2 comentarios:

Salvador Suto dijo...

Pues mira que yo ya me estaba planteando lo de las ovejas... me gusta tu idea del bar, tiene mucha mejor pinta que las reuniones que se ven en las películas en el salón de la "Doña perfecta" de turno, jaja!

Una lástima que mis horarios antisociales me hagan ser tan selectivo con el ocio, pero me valdrá con comentar lo leído durante el año metidos hasta la cintura en el agua de la playa del gato, o con unas cervezas nocturnas frente a la playa de las mil palmeras huyendo del estruendo del vaivén!

El cuentacuentos dijo...

Jeje, no son muy diferentes, salvo en la decoración y en que hay unas cuantas risas más... Pero la idea es la misma: tapas de libros y tapas de bares.

Para el septiembre nos ponemos un libro y nos echamos unas cervecillas. Pedro al menos se apunta, seguro.