Blog literario idiota de Andrés Nortes Martínez-Artero. Literatura y rock en vena. Y alguna cosa más

viernes, 18 de febrero de 2011

Kalpa imperial, de Angélica Gorodischer

En mi pasado cumpleaños, poco antes de recibir a mis amigos y de pasar a comer pulpo, patatas fritas y tarta de chocolate y beber cerveza y ron -ordenadamente y por pasos, se entiende- entre visita y visita a la cocina para traer platos, cucharas, servilletas y alguna vez también la fregona, tuve que guardar algunos libros que tenía sobre la mesa del comedor. Intento que esa mesa no tenga más cosas encima de las que debe, pero siempre la suele poblar el último juguete que me ha llamado la atención, y, en este caso, se trataba -habéis acertado, Sherlocks- del libro Kalpa Imperial de Angélica Gorodischer.




(Imagen tomada de
http://es.paperblog.com/ donde puede leerse otra reseña de este libro)

Mi amigo Pedro, de creeloquequieras.blogspot.com me lo había regalado con dedicatoria. Además, el libro, el objeto, me atraía: por su portada pulp, por sus colores, por la suavidad de su portada semirrígida, por su tamaño y tipo de letra. No sé por qué, pero estaba deseando echarle un vistazo. Así es que, acabado Gudú, lo empecé al día siguiente.

Kalpa imperial es un libro de cuentos de distinta extensión. Todos tienen en común el estar ambientados todos en un mismo espacio vasto galáctico: el Imperio Más Grande Jamás Conocido (o algo similar). Tienen todos esos cuentos, además, en común, la importante figura del cuentacuentos (jeje, por eso me lo regaló mi amigo) que los narra: en ocasiones es un personaje secundario y en ocasiones es una voz crítica y siempre con fuerte personalidad, autoconciencia y capacidad de opinión. Además, ese narrador-cuentacuentos usa un estilo oral -como no podía ser de otra manera- muy barroco, con un cierto gusto por las oraciones muy extensas en las que se enumeran las mismas informaciones o se reescriben una y otra vez. La palabra del cuentacuentos es, en realidad, lo más importante del libro, puesto que no todos los relatos son especialmente interesantes -o al menos a mí me lo han parecido- pero su voz sí que es muy bella de leer. Además, se puede leer una cantidad de palabras extraordinaria: Angélica Gorodischer tiene un gran vocabulario.

Si se busca en Kalpa Imperial un relato de Ciencia Ficción, lo más que podrá alcanzar un lector aficionado a este género -y yo no lo soy- será la mención de la palabra "planeta". No es un libro que se apoye en una imaginación tecnológica, sino muy al contrario en la imaginación de personajes y en el uso de mitos clásicos, por ejemplo el de las bacantes en "Y las calles vacías" o el de la fundación e historia de las ciudades (La Eneida), las parábolas, etc.

Además, los cuentos de Kalpa imperial tienen de meritorio el no tratarse de "novelas acortadas", es decir, que los personajes, como sucedía en la oralidad y en ocasiones en la escritura se pierde, están para cumplir con un cometido en el relato, y el narrador-cuentacuentos no se extiende excesivamente en descripciones que no tengan una utilidad narrativa: cuando los pinta, -normalmente sólo en unos pocos trazos hiperbólicos y muy originales- o lo hace o por placer verbal o porque cada palabra con que se refiera a ellos sea efectiva narrativamente hablando.

Mención aparte, desde mi punto de vista, merece por su estructura el relato "Las dos manos" en el que distintos narradores pertenecientes a distintas clases sociales y oficios, con distintos puntos de vista, van disputándose el control del relato, sembrando la cervantina sombra de la duda sobre la credibilidad de los demás.

Y poco más. Un libro interesante, sí.




1 comentario:

Pedro López Manzano dijo...

Algo aún más placentero que regalar en libro a alguien, es que ese alguien se lo lea.

Un abrazo.