Rock and roll puro y sincero. Eso es todo. ¡Hostias, eso es todo!
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Blog literario idiota de Andrés Nortes Martínez-Artero. Literatura y rock en vena. Y alguna cosa más
miércoles, 22 de junio de 2011
jueves, 16 de junio de 2011
Juan José Millás. La viuda incompetente y otros cuentos
Es totalmente arbitrario esto que a continuación voy a escribir, pero la idea que me dan las novelas -y, por lo que veo, también los cuentos- de Juan José Millás es la de un café, un cigarrillo encendido, unas gafas mitad de pasta y mitad de metal, como las que usaba mi abuelo y las que usaban los intelectuales de los años cuarenta. Los mismos que escribían después de Hiroshima y Nagasaki y Mathausen.
(Imagen de www.elpais.com). Edito: no ando demasiado desencaminado, por lo que veo...
Me imagino a Juan José Millás escribiendo en una libreta. No sé si esto es tonto: seguramente lo haga en casa en su ordenador, con un buen procesador de textos que le permita hacer [CTRL-X] [CTRL-V] y reubicar todo. Más, teniendo en cuenta sus muchísimos compromisos profesionales para con el periódico y con su editora, Alfaguara si no recuerdo mal. Me lo imagino en el café-bar con su cigarro encendido (tampoco sé si D. Juan José fuma), su tacita vacía ya con la mancha seca, de estar casi una hora delante de él ya vacía, con el Moleskine abierto y doblado lleno de tachones, y su mente llena de pájaros, pájaros magníficos y miserables como lo somos las personas. Pájaros urbanos, casi siempre: la ciudad es un microuniverso suficiente: el mundo son las personas, y en la ciudad hay más variedad de la que se puede llegar siquiera a conocer. (Bendita y maldita Madrid.) Me lo imagino escribiendo en una suerte de tedio sabio como el de los maestros, pues Millás conoce el cómo, y regenera sin trauma el qué. (Sin embargo, de esto no estoy seguro: mientras redacto esta entrada, pienso que podrían trocarse estos dos parámetros, y que tal vez Millás conozca profundamente el qué y de vez en cuando, como delicado amante cambie el cómo.)
Al leer este pequeño librito en letra desmesuradamente grande, salido de no sé qué rincón de la biblioteca de mi padre, pienso que a este escritor hay que leerlo. Ninguno de los libros de Millás me ha defraudado. Todos me han hecho pensar. Como con los y las buenos/as amantes, con Millás te ríes al contacto con lo patético y más que con lo patético con lo pequeño. Es un inventor de una enorme imaginación, cosa que hoy día no es muy habitual: le encantan los supuestos-premisas a partir de los que empezar a fabular. Atentos a la jugada:
El adúltero compró para su mujer un secador de pelo y para su amante una liga roja, pero debido a una confusión inexplicable, puso en el árbol de Navidad de cada una el regalo de la otra. La esposa, que hacía footing y jugaba al tenis creyó que la liga era una de esas cintas que usan los deportistas para recoger el sudor de la frente, y la estrenó ese mismo día por la tarde, para salir a correr. La amante...
Así empieza "El secador y la liga", el segundo cuento del volumen. Es un comienzo tremendo.
Los cuentos de Millás, como sus novelas, huelen a realidad, a tristeza de la existencia, a vacío, a sinsentido (y podemos preguntar: "¿Por qué sigues escribiendo, Juan José, si esto no vale dos pimientos?"), a búsqueda inevitable y a consuelo raquítico (y podemos responder por él, a lo mejor acertando: "¡Aaaah, es que es lo que hay, lo único que hay!"). No son lo que más me ha gustado de cuanto he leído de él. Creo que construye las novelas con una cadencia magnífica, y que la concentración de significados que necesita un cuento no le es tan innata como la morosidad que usa en sus novelas, aunque tanto en estos relatitos como en las estampas comentadas que redacta en El País en los dominicales -si bien en ocasiones fuertemente políticas, porque a nadie escapa que Millás es fuertemente político- en cien palabras escribe toda una filosofía, pero tal vez no un mundo de ficción.
Una buena lectura, para quien pueda encontrarlo. Y, qué narices, para quien no lo consiga, que busque El orden alfabético, que es aún mejor.
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miércoles, 15 de junio de 2011
Calle 13. La bala. Como un secreto que no quieres escuchar
¡Muchas gracias, Ángel Carmona!
Un día de estos usaré esta canción para explicarle a mis alumnos qué es una pausa narrativa. Y, de paso, para explicarles que no viven en el mejor de los mundos posibles.
Allá va la letra. Alguna que otra preciosa metáfora por el camino.
Un día de estos usaré esta canción para explicarle a mis alumnos qué es una pausa narrativa. Y, de paso, para explicarles que no viven en el mejor de los mundos posibles.
Allá va la letra. Alguna que otra preciosa metáfora por el camino.
El martillo impacta la aguja
La explosión de la pólvora con fuerza empuja
Movimiento de rotación y traslación
Sale la bala arrojada fuera del cañón
con un objetivo directo
la bala pasea segura y firme durante su trayecto
Hiriendo de muerte al viento, más rápida que el tiempo
defendiendo cualquier argumento
No le importa si su desitno es violento
Va tranquila, la bala, no tiene sentimientos
Como un secreto que no quieres escuchar
la bala va diciéndolo todo sin hablar
Sin levantar sospecha, asegura su matanza
Por eso tiene llena de plomo su panza
para llegar a su presa no necesita ojos
Y más cuando el camino se lo traza un infrarojo
la bala nunca se da por vencida
Si no mata hoy, por lo menos deja una herida
Luego de su salida no habrá detenida
Obedece a su patrón una sola vez en su vida
Coro
Hay poco dinero, pero hay muchas balas
Hay poca comida, pero hay muchas balas
Hay poca gente buena, por eso hay muchas balas
Cuidao' que ahí viene una (Pla! Pla! Pla! Pla!)
Hay poco dinero, pero hay muchas balas
Hay poca comida, pero hay muchas balas
Hay poca gente buena, por eso hay muchas balas
Cuidao' que ahí viene una (Pla! Pla! Pla! Pla!)
Se escucha un disparo, agarra confianza
El sonido la persigue, pero no la alcanza
La bala sacas sus colmillos de acero
Y sin pedir permiso, entra por el cuero
Muerde los tejidos con rabia y arranca,
El pecho a las arterias para causar hemorragia
Vuela la sangre batida de fresa
Salsa boloñesa, syrup de frambuesa
Una cascada de arte contemporaneo
Color rojo vivo, sale por el cráneo
Coro
Hay poco dinero, pero hay muchas balas
Hay poca comida, pero hay muchas balas
Hay poco gente buena, por eso hay muchas balas
Cuidao' que ahí viene una (Pla! Pla! Pla! Pla!)
Hay poco dinero, pero hay muchas balas
Hay poca comida, pero hay muchas balas
Hay poco gente buena, por eso hay muchas balas
Cuidao' que ahí viene una (Pla! Pla! Pla! Pla!)
Serñia inaccesible el que alguien te mate
Si cada bala costara lo que cuesta un yate
Tendrías que ahorrar todo tu salario
Para ser un mercenarío, habría que ser millonario
Pero no es así, se mata por montones
Las balas son igual de baratas que los condones
Hay poca educación, hay muchos cartuchos
Cuando se lee poco, se dipara mucho
Hay quienes asesinan y no dan la cara
El rico da la orden y el pobre la dispara
No se necesitan balas para probar un punto
Es lógico, no se puede hablar con un difunto
El diálogo destruye cualquier situación macabra
Antes de usar balas, diparo con palabras
Pla! Pla! Pla! pla!
Coro
Hay poco dinero, pero hay muchas balas
Hay poca comida, pero hay muchas balas
Hay poca gente buena, por eso hay muchas balas
Cuidao' que ahí viene una (Pla! Pla! Pla! Pla!)
Hay poco dinero, pero hay muchas balas
Hay poca comida, pero hay muchas balas
Hay poca gente buena, por eso hay muchas balas
Cuidao' que ahí viene una (Pla! Pla! Pla! Pla!)
jueves, 2 de junio de 2011
Tenía yo un blog...
Queriendo escribir esta lamentable disculpa pública me he equivocado tres veces con la palabra clave, y me han salido "log", "bog" y "lgo". Un cuaderno nuevo necesito para escribir -el mío está desordenado y ya no me sirve-, una interjección de repulsa me sale de la garganta ante la ausencia de instantes para poder relajarme y enervarme ante ese cuaderno vacío que no tengo. ¿Cómo lograrlo, qué hacer? Es a- que en estos momentos no sé, pero en algunos días debo descubrir.
Hasta pronto.
Hasta pronto.
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Entradas que no merece mucho la pena leer
jueves, 19 de mayo de 2011
Democracia real ya. (Sí, de una puñetera vez, incluso aquí en Murcia)
No ha sido mi intención, desde el comienzo de la redacción de este foro, escribir sobre política. No diré que no se haya dado el caso porque una persona que tenga conciencia social -y por tanto política- siempre tiene una ocasión para hacerlo, pero he tratado de soslayar el asunto. Y últimamente, con lo sucedido entre Oriente y Occidente, mucho más.
El otro día tuve ocasión de ver en un cartel por la calle la convocatoria de una manifestación apolítica pidiendo que las instituciones retomasen el pulso a la ciudadanía, contestando a sus exigencias. Acudí allí con un amigo, un domingo a media tarde, una manifestación llevada por un trazado lamentable (se notaba que el ayuntamiento había abusado una vez más de sus armas) pero, a cambio, multitudinaria y sobre todo con una población muy variada, nada sectaria ni corporativista. Lo que significaba que muchas personas y de muy variados grupos sociales e intereses compartían el cansancio de la manipulación a que la población española está sometida. Decían -decimos- que el partido en el gobierno ha mentido y se ha plegado al mercado, y que el partido en la oposición sólo ha querido obtener beneficio político de una situación inclasificable en la que caminamos hacia los cinco millones de parados, con una generación joven que lo tendrá complicadísimo para trabajar, y una gran masa de inmigrantes que no gozan ni siquiera del apoyo de sus familias, uno de los -junto al empleo sumergido- pilares que han hecho que este país no vaya a la quiebra. Decían que la desfachatez de esta gente se basaba en que las leyes electorales les permiten tener paciencia: si no gano este año, dentro de cuatro me volverá a tocar.
Empezando por Madrid hasta llegar a Murcia, se han organizado campamentos y reuniones multitudinarias en los que las personas, sin líderes, votan y deciden constantemente la manera en que continuar su justa petición: que un sistema -sobre el papel- democrático abandone los cauces corrputos por los que se viene moviendo para devolverle el poder al pueblo del que supuestamente ha salido.
Centrándonos en Murcia, uno de los aspectos que se han debatido entre personas sentadas que escuchaban y tomaban la palabra, jovenes, adultos y ancianos, ha sido la desinformación a que están sometiendo hablado, de la cual se ha acusado directamente al diario La Verdad. Esta misma noche, en su web no hay información de la concentración en la plaza Glorieta.
Ante el intento de de prohibición de tender lonas para pasar la noche, la policía ha intervenido. Entre todos los allí presentes hemos puesto las cosas en su sitio. Al irme, las lonas ya estaban instaladas. No es más que otro símbolo, pero de símbolos podemos alimentarnos, por el momento. Al preguntar a una persona por un representante o responsable, no me ha sabido decir... Al final nos hemos reído diciendo que mejor algo de desinformación por el concurso de muchos que mucha información en manos de uno solo. A quien me ha dicho estas buenas palabras quiero dedicarle esta entrada del blog, así como los dos vídeos que he podido grabar móvil en mano. Su calidad es muy mala, y son del momento de la llegada de la policía, pero podéis encontrar algunos mejores en la red.
Edito: he encontrado mejores vídeos. Pongo uno de unos momentos, ayer por la noche, que me pusieron el vello de punta.
martes, 10 de mayo de 2011
Te escribo desde el bar donde trabajo, donde el jefe tiene un ordenador
3 de julio de 2004
Esta noche me ha pasado que De buenas cenas están las sepulturas llenas, pero mañana por la mañana tengo que A quien madruga Dios le ayuda. No es lo que más me guste, soy ingeniero aeronáutico, pero A buen hambre no hay pan duro. Y dura será mi mañana en el bar, sí, con tanto curro. Sobre todo trabajando para gente inepta que todo lo reduce a Burro grande ande o no ande, y que Músico pagado toca mal son.
En esas estamos, pero él tiene una hija, y está empeñado en que vaya a la universidad, ya se sabe que Madre holgazana hace hija cortesana, aunque, de ti para mí, Hermosura sin talento, gallardía de jumento. Por lo menos, Por donde... Bueno, tú ya sabes.
Un abrazo. Cuando tenga dinero, volveré.
PD. Te mando el correo una semana después, no se mandó y se me quedó guardado en Borradores y para qué eliminarlo... Ahora te reirías de mí, posiblemente lo hagas. Me he enamorado; ella, no. Ahora pienso que me puedo haber portado como un A cada cerdo le llega su san Martín, y que viéndola cada día entre los fogones con sus libros, ella -Ainhoa se llama- parecería que Al freír será el reír.
lunes, 9 de mayo de 2011
Manic Street Preachers. (It's Not War) Just The End Of Love. Lástima de vídeo
Y mira que es un buen vídeo, bien dirigido, pero ciertamente este tema no es para verlo sino para escucharlo. Deberíais oírlo en CD y no en un lugar de audio pobre como YouTube. En CD original, nada de compresiones MP3. La masterización de este trabajo es verdaderamente alucinante. Se puede escuchar cada cuerda de la guitarra acústica... Pero también la guitarra eléctrica, cada plato de la batería, los violines, la segunda guitarra, la voz, los coros...
Dejarse matar
Dejarse matar
No por mi patria o por tu patria,
ni por dinero.
Tampoco por un mal adelantarse en la carretera,
o el orgullo de un club de fútbol,
o dirimir quién paga un seguro.
Nunca, y digo nunca, por las causas más críticas,
(un empellón en los bares
un flirteo con la que había sido mi amada,
una disonancia al hilo de la madre propia.)
Pero sí por el canto de un mirlo en verano, aun más, por su carrera
bajo el chamizo de un instituto de pueblo.
Abarán, mayo de 2011
martes, 3 de mayo de 2011
¡Darwin ataca! o ¡Qué pena!
Estaba acabando Los versos satánicos (¡cincuenta páginas sólo, cachis!) novela que me ha estado gustando muchísimo, con una ingeniosísima aplicación de la batidora posmoderna, una magnífica construcción, unos personajes tan trabajados, un...
Pero se cruzó por su camino Bolaño. Los detectives salvajes.
domingo, 1 de mayo de 2011
Muere Ernesto Sábato
Sin fotos.
Sin textos.
(Estarán en otras partes, la red estará plagada.)
No tengo palabras. Un hombre bueno y un buen escritor. Aún vibro recordando El túnel, o las vomiteras de leer muchas decenas de páginas de Sobre héroes y tumbas sin salir a la calle ni despegar mis ojos de sus líneas, o la angustia de las torturas en Abadón el exterminador. O sus magníficos ensayos, como Antes del fin. Muere anciano como un Sófocles, pero es que alguien como él no debería morir nunca. ¡Rápido, que alguien ocupe su hueco en la trinchera!
Un abrazo, un beso, una sonrisa. Adiós, Ernesto. Gracias por tus libros y por tu vida.
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