Blog literario idiota de Andrés Nortes Martínez-Artero. Literatura y rock en vena. Y alguna cosa más

lunes, 27 de mayo de 2013

Lluvia en Murcia

Algunas mañanas el cielo en Murcia está cubierto. En las rotondas, reubicándose en menos coches, o a la salida de sus portales, la gente mira preocupada hacia arriba con el corazón lleno de dudas. El día va a estar plagado de los peores augurios, esto es, de las desgracias que son fácticamente posibles: dejarse las llaves en casa, recibir un no de la distribuidora, tener un aire insípido en el bar o a la vuelta, entristecerse y dejar caer una lágrima sin motivo aparente. No llueve, casi nunca lo hace. Sólo llueve el color del cielo hacia el color de las cosas.



domingo, 26 de mayo de 2013

Discontinuas

Por la vieja calzada caminábamos, ambos en silencio, sin decirnos nada porque no había nada que decirse o porque todo lo importante ya estaba dicho y no era caso de perder tiempo ahora en banalidades. Íbamos por el centro de la calle, la ciudad estaba vacía; no aparecería de repente un pesado en coche a comprar el periódico, ni una ambulancia: teníamos muy controlados los tiempos y los espacios de ese lugar, así es que ni ellos iban a ser objeto de charla. Caminábamos en silencio. Me fijé en que, ampliando la calzada, habían pintado una nueva línea discontinua. En el límite de la ciudad, la calle llevaba a ninguna parte. Ambos caminábamos, y cada uno lo hacía sobre su recta discontinua, ambas paralelas, las líneas que solo en el infinito se juntan, dondequiera que esté eso.




miércoles, 15 de mayo de 2013

martes, 14 de mayo de 2013

Una ventana

Una ventana

Una ventana abierta es una invitación a lo que será y también a lo que no será. Susana caminando, su cabello angélico al vuelo, su acérrimo trasero, se girará, sonreirá. Susana caminando, su cabello angélico al vuelo, su acérrimo trasero, continuará camino, nunca se volverá.


(c) El cuentacuentos

domingo, 12 de mayo de 2013

Rapto de mayo

Rapto de mayo


El destello de un diente de león que vuela
empujado por el viento que despierta
y que sólo por desperezarse planea y se escurre
de árbol en árbol, de rama en rama, de delicado cuello en delicado cuello,
de joven sonriente en joven sonriente
es cuanto puedo ver este día en que
Primavera me ciega y me prohíbe, dulce,
atender a nada que no sea ella,
ni siquiera a ti.