Blog literario idiota de Andrés Nortes Martínez-Artero. Literatura y rock en vena. Y alguna cosa más

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viernes, 9 de marzo de 2012

Neonomicon, de Alan Moore y Jacen Burrows

Aviso: vamos a jugar a los trabalenguas.

He leído discontinuamente los cuentos y relatos de H. P. Lovecraft a lo largo de mi vida desde que mis amigos Pedro (y J y G) me lo presentaron. A cuento de juegos de rol y fuera de ellos. He sabido de esos relatos también en medios diferentes, como la canción de Metallica Call of Ktulu, del disco del 84 (que yo oí mucho después). Algunos me han gustado más y otros menos. La idea de los libros enloquecedores me gustaba: era una ficción que rompía los marcos de la ficción y jugaba con la posibilidad de que yo, lector, fuera de la obra, me estuviera volviendo loco al leer a Lovecraft. Un poco como Cortázar en "Continuidad de los parques".

Ayer leí Neonomicon, un cómic de Alan Moore. Para quien no lo sepa, Alan Moore es al cómic como Gabriel García Márquez a la novela: un genio irrepetible. Ha parido numerosas maravillas de las que he leído algunas; unas me han gustado más y otras menos, pero son en general su capacidad de investigación, lo afilado de sus diálogos, su perspectivismo y la tensión que imprime a sus páginas lo que hacen de él un escritor maravilloso.





Neonomicon es un cómic estupendo. Jugando con el libro ficticio que aparece en los cuentos de Lovecraft llamado Necronomicon, da una vuelta de tuerca a la altura de la de Lovecraft al problema de la ficción y la realidad, del acto de la lectura y de la comodidad de la vida espectadora frente a la turbulencia del relato. Esto crea un pequeño galimatías que se puede explicar:

Lovecraft crea su mundo de ficción. En él los narradores (de ficción) cuentan historias terribles (de ficción) en las que personajes lectores (de ficción) son arrastrados por libros (de ficción) como el Necronomicon que abren a esos personajes alucinados al conocimiento de mundos (de ficción) de percepción nueva, dominados por seres casi omnipotentes conocidos como los Antiguos o más concretamente como los Primigenios . Los lectores (reales) son arrastrados por un acto metafórico (o metonímico, más bien) a la identificación con la ficción, porque ellos mismos (reales), están leyendo libros y relatos (reales) sospechosos o dudosos que lo mismo llevan a su locura.

¿Qué hace Moore? En su cómic hay una ficción llevada al segundo grado: los personajes (de ficción) hablan sobre la influencia de Lovecraft (real) en el mundo (real); de cómo aparece en los comics, en la música, en las camisetas, en los juegos de rol (reales). Los personajes (de ficción) comentan los aspectos literarios (reales) de los textos literarios (reales) de Lovecraft (real). Aún hay más: se especula con que Lovecraft no fuera el inventor-creador de los mitos de sus relatos, sino un mero descubridor-transcriptor-profeta y que por tanto sus relatos no sean de ficción. La torsión es impresionante, y el cómic una maravilla.

Pues eso es todo, y, como se dice por acá, ahí es nada. Disfrutadlo, que merece la pena. Aunque aviso, escenas fuertes tiene, y muchas. Pero claro, donde se metan los sectarios de Cthulhu, las máscaras de Nyarlathotep y los retoños oscuros de Shub-Nigurath, no va a haber nada bueno...

jueves, 21 de abril de 2011

XXIX Salón del Cómic de Barcelona

(Dedicado a José, buen amigo, nuevo seguidor, enorme amante de los comics.)



Decidí hace unas semanas ir al Salón del Cómic de Barcelona. En los tiempos heroicos mis amigos habían estado allí y habían regresado con enormes ojeras, enormes sonrisas y enormes bolsas de cómics y de otros estúpidos y entrañables fetiches de merchandising, entre los cuales uno de ellos aún cuelga del retrovisor de mi coche (una figurita de Anna Williams, personaje de la saga de videojuegos de lucha Tekken, en pose sensual).

Exteriores Salón del cómic


Así es que, con la ayuda logística de la Sra. Cuentacuentos, el tren y la habitación de hotel (es un decir lo de hotel) fueron alquilados. Un madrugón, unas pocas horas de tren -estupendo Euromed, que en ida y vuelta baja un poco de precio, aunque siga algo caro-, un poquito de metro hasta llegar a la parte alta de la Rambla y, con las mismas, más metro hasta el recinto ferial de Barcelona. Y a la salida, Naruto leyendo cogido a la baranda de la escalera mecánica. Poco después, y en general a lo largo del día, muchos más disfraces, muchísimos más.

Stands

Lo primero que quisimos hacer fue, lógicamente, dar un vistazo general y aprender a dominar el entorno, que es lo que se suele hacer en los casos en los que uno se enfrenta a una vasta realidad nueva. Esa era la idea, pero lo primero que supimos fue que con la entrada, regalaban un cómic. Así es que, los dos primeros cayeron sólo con canjear el ticket: uno de Blake y Mortimer y otro de Blueberry. La cosa pintaba excelentemente bien.

Así es que, lejos de poder imponer la cordura y el orden, nos encontramos de golpe con una galería de originales sobre el tema de "El gato en el cómic"... Da gusto ver cómo los dibujantes resuelven con absoluta limpieza la tarea de llevar las ideas del guionista -y las suyas propias- al papel. Para quien no lo sepa, los originales son bastante más grandes que el tamaño definitivo del cómic, publicado de manera que las tareas de dibujar y colorear resultan más sencillas, y los errores se perciben bastante menos al reducir esos originales, en la imprenta, a un tamaño bastante menor. Pues ni más ni menos que Garfield haraganeando, que Catwoman rompiendo a patadas la nariz a algún sicario prescindible, que la Gata Negra (no vi a Gata Sombra, pero eso ya era más metafórico, puesto que este personaje de cómic no tiene nada de felino salvo el nombre) tonteando con Spiderman, que Doraemon (creo, no sé si me equivoco), que Blacksad, el maravilloso gato (antropomórfico) detective privado, etc.

(Todas las imágenes de la entrada se pueden ver a buen tamaño pinchando en ellas. No os dejéis los ojos.)



Original de Garfield

Originales manga
(Doraemon)

Originales Catwoman 1

Originales Catwoman 2
(Catwoman conduciendo con su látigo a Batman)

Original Blacksad
(Blacksad, cómic noir protagonizado por animales con forma humana)

Original David B 2
(David Beauchard, o David B, uno de mis autores favoritos)

Detalle indicaciones de hojas para originales

(Es curioso, además, ver cómo cada editora tiene su hoja estándar que reparte a los dibujantes para que hagan allí su dibujo, con sus especificaciones precisas)



Una de las cosas que más chocaba, ya desde la salida del metro, habían sido los disfraces. Los disfraces son algo muy apreciado entre parte de los aficionados al cómic -sobre todo los más jóvenes y/o desprejuiciados-; en general, se veía que los que se disfrazaban, que eran muchos, se lo estaban pasando de lo lindo. (Salvo, quizá, una pobre que estaba dentro de un stand y a la que o quiso o le tocó disfrazarse de personaje de Avatar, que al final ya no quería ni hacerse fotos con los asistentes ni nada, imaginad todo el día en bikini en un lugar cerrado...)

Maquillaje y disfraz Zombi



Algunos patrocinados, otros hechos artesanalmente por las personas que los visten, dieron mucho colorido al ambiente. ¡Sobresaliente la patrulla imperial de La Guerra de las Galaxias, que vimos al cuarto de hora de haber entrado al recinto!




Como dije, tras cobrar nuestras dos primeras presas, marchamos hacia el objetivo de conformarnos una idea general. Y era la siguiente: en el cuerpo central estaban los stands de tiendas y editoriales, que vendían sobre todo cómics, pero también otros objetos, como

- originales carísimos (una preciosa portada de Bernet, dibujante de Torpedo y de Clara de Noche a 500€, por ejemplo)
-figuritas de distintos tamaños que representan a personajes de cómic
- camisetas sobre el mundo del cómic
-tazas, cojines y monederos sobre personajes de cómic
-DVDs y Blurays de anime (dibujos animados manga). Destaco aquí el stand del Studio Ghibli, que firma obras maestras como La princesa Mononoke, Porco Rosso, Mi vecino Totoro, El viaje de Chihiro, etc.
-etc.


Y en los lados, otras secciones (juegos a la izquierda, escenario musical a la derecha).

Chapas de Totoro y de la Patrulla X
Chapas de Totoro y de la Patrulla X

La verdad es que el merchandising (objetos secundarios de venta relacionados con un objeto principal y más importante, como puede ser un cómic, una película, etc.) llegaba a alturas increíbles. ¡En una de estas, un ataque de consumismo irracional casi me hace traerme una Ms Marvel a tamaño real!

Mi vecino Totoro, merchandising
(No es Ms Marvel, ya, pero también tiene gracia, ¿no?)

A lo mejor una persona que viniera de nuevas a un evento como el Salón del Cómic podría preguntarse por qué había un stand dedicado casi únicamente a camisetas de World of Warcraft, un videojuego masivo en red medieval-fantástico, si no es directamente un cómic, o por qué se venden también videojuegos... Bien, las razones son variadas, desde las más directas (por ejemplo, que de los personajes de cómic más famosos se suelen hacer videojuegos y viceversa) hasta otras de tipo sociológico (que a las mismas personas que les gustan los cómics también les gustan los videojuegos, las películas y las novelas de los géneros fantástico, superheroico y de ciencia ficción). De hecho, tanto ellos mismos como la sociedad ha dado en llamarlos friquis o frikis, del inglés freakie, procedente a su vez de freak. Es curioso como ahora una persona puede decir de sí o de otra, con cierto orgullo, que es friki cuando esto viene de un adjetivo que significa extraño, monstruoso (como, por ejemplo, en la película La parada de los monstruos, de Tod Browning en 1932, llamada en inglés simplemente Freaks). A mí, la verdad es que no me gustan nada ni esta palabra, ni el concepto, ni tampoco la idea de que las personas sean marginadas o incluso que se automarginen (o una mezcla de ambas). Hay que poder decir con orgullo y humildad que a uno le gustan los comics y los videojuegos, tanto a otro amante de los videojuegos como a las personas más supuestamente serias. Pero cada uno como desee... Yo vuelvo al Salón.


Eran las tres y aún no habíamos parado, y la comida la habíamos hecho de sandwiches sobre la marcha.; había dos zonas habilitadas para comer, pero no teníamos tiempo que perder en nimiedades... Los cómic que se podían conseguir eran de todos los tipos. Había tiendas y editoriales especializadas en manga, en cómic europeo y en cómic americano, tanto de superhéroes como underground. Allí se podían encontrar novedades, cómics sin traducir (en inglés y creo recordar que también en japonés), cómic de tapa dura, más caros, números sueltos (y algunos antiguos) de todas las series, etc. En muchas tiendas hacían ofertas interesantes. Yo, por ejemplo, compré el Arma X de Barry Windsor-Smith a 12€ cuando su precio es de 16€.

Stand Salón del Cómic




Por haber, había incluso una tienda de videojuegos antiguos y de coleccionista (Kenpachi, de Murcia) y un puesto de gofres donde dos fuentes a 90ºC generaban una increíble cascada de chocolate. Eso también era un espectáculo para los sentidos.



Uno de los grandes atractivos para los encuentros de este tipo, en la era de Internet en que todo puede conseguirse con una cuenta de PayPal (y dinero en la cuenta) es la presencia de autores. Daba gusto ver cómo la gente se encontraba con sus autores y les decía "te vi en... y me firmaste..." o "me encantó... pero los siguientes no me gustaron mucho". Como todo, tendría sus momentos buenos y malos (fans comprensivos y fans pesados), pero para los que íbamos allí, era impresionante ver a mitos del cómic de carne y hueso.

El gran Ibáñez firmando a un fan
El gran Ibáñez. Una cola de más de doscientas personas.



Apenas a las dos horas de estar allí, nos sucedió a Ms. Cuentacuentos y a mí que vimos a un tipo ¡pintando en acuarela las contraportadas de los comics! El chico que atendía el stand nos vendió fenomenalmente bien el Simbad de Arleston, Alwett y Alary, que era el cómic que estaban promocionando: largo relativamente económico y con la posibilidad de llevarme a casa un original de este autor en la contraportada... La carne es débil. Tuvimos, no obstante, un problemilla, que fue que llegamos 15 minutos después de acabar la hora de firmas. Recién pagado el cómic, Alary y la agente de la editorial nos dicen que no hay más firmas... ¡Cagüenlaleche! Nos enfadamos, nos enrabietamos y en cierto momento se me ocurrió aquello de que hablando se entiende la gente. "¿Firma por la tarde Alary?". "Sí, a las 18:30.". "Ponnos los primeros en la cola, que no nos quedemos con mal sabor de boca..." El hombre se portó estupendo, nos guardó el sitio y a las seis allí que estuvimos. Un poco a traición, le grabamos un vídeo.



15 minutos pintando. Muy bueno. Un tesorito que se vino a casa.



Los autores llevaban a cabo diferentes tareas en el Salón del Cómic. La más básica era firmar (los guionistas) y dibujar (los dibujantes), pero también daban clases magistrales sobre creación de cómic. Los editores de las grandes (Planeta, Panini, Norma, etc.) hicieron presentaciones de próximos lanzamientos. ¿Algunos autores famosos? Pues sí... Eddie Campbell (From Hell), Brian Azzarello (100 balas), Kurt Busiek (Astro City), etc. Por mencionar sólo algunos autores anglosajones. La lista era enorme.




El Salón del Cómic, tenía, a la derecha, un ala enorme dedicada al tema de los zombis. Contaba con stands de fanzines, con una galería de originales y con un escenario para que tocaran algunos grupos. Entre ellos, pude ver a las siete y media al grupo surf Los Tiki Phantoms (para quien no lo sepa, el surf es un género musical que podría entenderse como rock and roll instrumental, sin voz), que dieron un concierto accidentado y con sonido regular -la batería se oía poco y mal-, pero muy divertido.



También había otras dos secciones de originales dedicadas al golpe de estado del 23-F y a Tarzán, pero al interesarme menos y disponer sólo de un día, no las pude revisar en profundidad.

¿Hablé de zombis? El cuarto -y para mí que más importante- núcleo temático del Salón del Cómic fue el Zombi. (O más bien, los zombis en plural: siempre aparecen en masa.) El éxito del cómic The Dead Walking y su conversión a serie de televisión ha motivado este auge de los muertos vivientes, que están gustando igual a cinéfilos palomiteros que a poetas posmodernos (aquí, una cita del blog Un mundo flotante sobre los zombis). De este modo, las actuaciones musicales tenían que ver con los muertos que no están tan muertos y además había otras actividades relacionadas con ellos, como una galería de originales.

Original Vampirella y los zombis

Original Enjuto Mojamuto Zombi, de Joaquín Reyes

Original Cobi Zombi

Original Clara de noche y los Zombis



Y, además de todas estas magníficas imágenes, de vez en cuando por el salón se veían personas disfrazadas de zombis, pues había un taller de maquillaje zombi donde, mezclando látex con papel y con otros materiales -y pintando por encima, creaban unas heridas y pústulas de lo más repugnante. Una delicia para los zombi-adictos.

Mauillaje y disfracez Zombi 2 cara borrada
(He borrado la cara del chico que posó con los zombis porque no sé quien es y por tanto no tengo su permiso para subir fotos en que aparezca él; el resto creo que están bastante irreconocibles.)

Maquillaje Zombi (detalle)


El núcleo del Salón del Cómic, como toda actividad comercial, era (y es) la promoción y la venta de cómics. En el recinto ferial, bastante grande, por cierto, de las tres áreas comentadas, en la de la izquierda, de la que aún no he dicho una palabra, había juegos de mesa, juegos coleccionables y otros contenidos de la editorial Devir, distribuidora de juegos de cartas coleccionables como Magic the Gathering y Yu-Gi-Oh y juegos de tablero como Marvel héroes o La Edad de Conan. De todos estos juegos, es sin duda Magic: the Gathering el que más jugadores tiene y el que más impacto a nivel general ha causado, aunque los demás (incluido el reciente juego de cartas de factura nacional Águila Roja, sobre la serie de televisión) también tienen sus seguidores.

A las nueve, tras comprar agónicamente unos últimos ejemplares de la Patrulla X de rebuscada numeración, -pues éste es uno de los problemas del coleccionismo-, en concreto el paso contiguo de un número 145 a un número 6 por cambio de editorial, que con suerte un simpático aficionado a los cómics nos explicó, abandonamos el lugar camino del hotel. En unos años, volveremos.







Para quien quiera más información, en esta página de RTVE.ES hay muchas entrevistas con autores.



Nota: esta entrada contiene fotos cuyos originales tienen copyright. La reproducción de las fotografías en esta web no tiene fines lucrativos, pero si algún autor o editorial desea que se retiren, cumpliré su voluntad lo antes posible.

martes, 16 de febrero de 2010

Un enorme cómic: Estela

Estela es el nombre de una confederación planetaria que, bajo unas reglas bien duras y una política tremendamente leonina vigila por la paz interplanetaria a base de tener sometidos a cientos de sistemas planetarios.

En ese entorno, el último ejemplar de la raza humana, una niña llamada Navis que se ha criado en la selva con un felino dientes de sable, es descubierta por los ojeadores de la confederación interestelar...

Este es el punto de partida del primer cómic de Estela, guionizado por Jean-David Morvan y dibujado por Philippe Buchet, de una serie que ya lleva unos once números traducidos en España, doce en Francia con el mismo equipo creativo (aunque yo aún me he quedado por el número 10) y que es publicada en España por la editorial Norma cómics. (Pongo unos vídeos-trailers para que veais el grafismo porque con las imágenes cogidas al azar a veces uno tiene problemas, pero youtube facilita mucho las cosas.)




Cuando uno lee Estela tiene dos reacciones. La primera es pedir el número siguiente. La segunda es, si no te lo dejan/venden, entonces relees el número que acabas de leer. La calidad del cómic es extraordinaria, porque su argumento es magnífico y su dibujo es una delicia. Con respecto al argumento, veremos que la infinitud del espacio y las proporciones colosales de la confederación permitiran al equipo creativo acercar a Estela a cualquier ambientación y también a cualquier género. Algunos de los números serán muy serios (hay una metáfora del terrorismo suicida que es impresionante y otra de la revolución rusa que también se las trae, además de una bella defensa de la mujer, contra el machismo, en muchos números) mientras que otros serán más jocosos. Exiete una trama general que avanza en todos los cómics, pero a la vez éstos se pueden leer de manera individual, porque en cada uno se narra una aventura distinta. Con respecto a los géneros, el marco general es de ciencia-ficción, pero también se roza la espada y brujería, la épica, el relato íntimo, etc.

El dibujo es precioso, como dije antes. La línea es muy elegante, la paginación es minuciosa, nada de groserías tipo splash-page. Suele haber bastantes viñetas por página. La expresión de los personajes, caricaturesca pero sin llegar al grotesco, es muy variada, ¡incluso de los alienígenas, en las muchísimas razas que aparecen en el cómic! Los ambientes, como comenté antes, son múltiples y muy variados.

Hay dos cómics paralelos a éste: uno se llama El Arte de Estela, y es un conjunto de ilustraciones y diseños envuelto en una muy sugerente trama narrativa (no es sólo una libreta de ilustraciones); el otro es una precuela llamada Navis de cuando Navis aún no había sido descubierta por la federación de naves Estela, y ,con no ser tan bueno como los demás cómics, tampoco está nada mal.



Es un cómic estupendo. Se lo recomiendo a cualquiera, sin excepción. En la Biblioteca seguro que está, y en las tiendas de cómics, seguro.


Para acabar, para quien le interese, dejo un enlace a Guia del Cómic, una estupenda página donde podéis encontrar más información sobre el maravilloso mundo de Estela. ¡Que os guste!




sábado, 31 de octubre de 2009

Un autor de cómics: David B

Desde que de niño me compré mi primer cómic de Batman (y esto no fue sino hasta muchos años después de leerme mi primer cómic de los que publicaba el diario El Sol, y esto, aún no fue sino hasta muchos años después de que me regalaran mi primera novela gráfica de los 4 vengadores) siempre he pensado que el cómic es un lenguaje apabullante, lleno de posibilidades. Y lo que es más importante -para mí- es que me ha hecho soñar, enamorarme y rugir en numerosas ocasiones. Ir a la tienda de Enrique, o a la Biblioteca Regional, es siempre un gran momento.



(Imagen de clubcultura.com)



El otro día me eché a las manos un cómic de un tal David B. Y volví a creer en los tebeos. Qué dibujo tan bello, qué capacidad de ensoñar, qué historia magnífica, onírica, metafórica, surreal a veces. Qué maravilla. El cómic en cuestión se llamaba El Jardín Armado. Es uno de los mejores y más bonitos libros que he leído en los últimos tiempos, muy por encima de experimentos de estilo que, por mi trabajo, he debido leer. Por si os interesa, se encuentra en la editorial Sins Entido. Allí podéis encontrar también Epiléptico.

He de confesar que no he podido reprimir mi deseo consumista de devorar toda la obra de David B en una semana, y ya he leído un par de cómics de aventuras (ningún género se le resiste: El Jardín Armado es un cómic medieval alegórico, situado entre la Europa del Este más sanguinaria y el Paraíso) situados en la primera mitad del siglo XX y en la segunda del XIX. Los nombres son Por los caminos oscuros y Los ogros. Los ignoraba, porque devolví los libros a la Biblioteca y aún no había podido ir a pedir en préstamo más y más, pero creo que esos eran.

Mi artículo no es sino un agradecimiento a un autor que con enorme talento hace grande un lenguaje y muchos géneros. El cómic, a los que lo desconocen, les parece algo infantil, extraño o desviado. Yo mismo aún estoy un tanto atenazado: aún no he sido capaz de comprarme un cómic de Red Sonja. (Pero tiempo al tiempo.) Y sin embargo, desafío a nadie que pueda leer las páginas de Por los caminos oscuros, que no se pregunte por algo más que esos bellísimos prólogos que conforman el primer tomo de la serie.